Aprendiendo a enseñar mejor

Cuenta la leyenda urbana que una vez el alumnado acaba el curso escolar, el profesorado hace sus maletas y comienza con alegría contenida sus ¿merecidas?vacaciones. Sin embargo, la realidad -como bien se encargó Oscar Wilde de señalar- casi siempre supera la ficción. Y para muestra, un botón o una rúbrica.

Carga cognitiva, memoria de trabajo, evocación, codificación, funciones ejecutivas son términos con los que el claustro de profesores del colegio Jesuitinas está familiarizado. Y lo está porque pese a ser un curso peculiar, -el curso COVID 19-, el afán por mejorar nuestro modelo educativo propio MEDAP no se ha visto mermado por las circunstancias. 

En el mes de febrero, Héctor Ruiz, autor de ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza, ofreció al claustro la posibilidad de profundizar en el necesario feedback que el alumnado requiere para que su aprendizaje sea efectivo. Este encuentro supuso para algunos de los asistentes, la explicación en coordenadas científicas de algunas de las evidencias relativas al aprendizaje que habían entrevisto a través de la práctica de la docencia. En ese sentido, el libro de H. Ruiz ofrece la inestimable ventaja de un armazón conceptual y teórico que robustece nuestro Modelo Educativo de Acompañamiento Personal, MEDAP

Estos días de junio, el profesorado ha seguido reflexionando sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje bajo el marco teórico de la psicología cognitiva, en general, y de teorías como la de la carga cognitiva de John Sweller, en particular. Para ello, ha examinado el papel de la memoria entendida como locus del aprendizaje en sus tres acepciones (sensorial, de trabajo y a largo plazo); cuáles son las condiciones de posibilidad del aprendizaje (asimilación de la información, asimilación y evocación) y los requisitos de la enseñanza (instrucción explícita, feedback y evaluación). También se ha discutido el papel de la motivación, divino tesoro (¿motor o producto del aprendizaje?), y de sus dos componentes asociados, las expectativas y el valor otorgado a las metas de aprendizaje.  

El objetivo de esta profundización, en última instancia, es ofrecer al alumnado aprendizajes significativos, duraderos y transferibles que les permitirán abordar los retos que se les presenten de forma autónoma, creativa y con la mirada puesta en buscar siempre el bien social.

Una clausura de curso fructífera que, sin duda, se traducirá en mejoras en la práctica docente y en el aprovechamiento del alumnado. Y es que, hasta las leyendas urbanas se merecen un buen final. 

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